MIÉRCOLES DE TENTACIÓN


JULY BUENDÍA


Te soñé todo el día, de azul marino y rayas blancas, viniendo hacia mí, con tu figura airada, colmada de ganas, gritándole a mi piel.

Te vi una y otra vez correr con discreción, observarme de arriba a abajo en busca de aquello que te pierde y te enloquece cuando consigo extraviarme en tu bruma...

Tus ojos reían con la timidez acostumbrada, pero mis piernas los descubrieron audaces y vivos, plenos en aquellos pliegues que aspiras cuando poco a poco, desarmas mi alma. 

Te vi hundiendo profundo aliento en mi cuello, rodeando esta cintura que aunque magra, vive atormentada de ti, de tus pensamientos, que no son más que albores de este mañana.

Me dispersé de negro, con una sensual línea que ayudó a tu mirar, trepando de mis talones a lo más bajo de mi espalda.

El aire escapó, como lo hizo también tu mirada...
Perdida en una lejanía que no alcanzas, intrincada de anhelos y oscuros silencios, le permitiste partir...
Lo hizo sin mí.

La lluvia no nos tocó.
Pero tampoco nos alcanzó la distancia...

 


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