“Bety, la chucha”
Que no le digan…
Por Mario A. Medina
En la memoria de las y los
guerrerenses los recuerdos se refrescan, se actualizan; viajan en el túnel del
tiempo. El escenario: La Quebrada, punto emblemático del Puerto de Acapulco donde
las banderas amarillas del PRD, azules del PAN y naranja de MC ondean al ritmo
de las olas del mar, una mujer chaparrita, morenita, ligada a Los Chuchos,
Bety Mojica le levanta la mano al panista candidato presidencial de la coalición
Por México al Frente, Ricardo Anaya.
En un clavado a los medios guerrerenses
los recuerdos se refrescan. Un reportero la cuestiona si en algún momento se
sumaría al proyecto de Andrés Manuel López Obrador. Terminante, directa,
convencida de lo que piensa del político de Macuspana responde sin vueltas sin
eufemismos a su entrevistador de Noticias PV: “Nunca. No comparto las visiones
autoritarias”. La afirmación se habría
de repetir tantas veces le hicieron la misma pregunta.
La historia política de Bety
habla de su cercanía con Los Chuchos, los mismos que se apropiaron del
PRD y luego le habrían dado la puntilla para desaparecerlo. Jesús
Zambrano, Jesús Orgtega fueron sus padrinos, pero a decir de ella, en voz baja,
“me dejaron sola”, rompieron con ella. ¿Será que propagaba esa versión para que
fuera bienvenida en Morena?
En lo local, uno de sus padrinos,
su jefe, fue Ángel Aguirre Rivero quien militó en el PRI durante más de 30
años, luego se hizo perredista, llegó a ser gobernador de Guerrero; la designó
secretaria de Desarrollo Social del estado. Semanas atrás, la Fiscalía General
de la República (FGR) acreditó la posible participación de Aguirre en el
ocultamiento de evidencias para conocer el paradero de los 43 normalistas de la
Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
El nombramiento de Bety Mogica
como Coordinadora Territorial de la 4T en Guerrero generó en el estado una
serie de reacciones en su contra. Desde los medios de comunicación que
recordaron su animadversión hacia López Obrador, hasta los desacuerdos de que
alguien como ella, seguramente, va a ser la candidata de Morena a la
gubernatura.
Al interior de Morena hay
desconcierto. Algunos militantes se preguntan “¿Qué pasó? ¿Por qué ella”? Un
perfil que no hace muchos años despreciaba ser de morenista, pues era del
primer círculo Los Chuchos, cuando operaron, cuando hicieron hasta lo
imposible para dinamitar a Morena y a López Obrador.
Si como afirma la dirigencia
nacional de Morena, Bety ganó la encuesta que le permitió la nombraran
coordinadora, por qué no le aplicaron también otras pruebas en su selección, como
los “filtros” prometidos para evitar pasen indeseables, arribistas,
“simpatizantes de ocasión” para no tener que arrepentirse después.
Pareciera que la dirigencia de
Morena olvidó todas las malas experiencias que el partido y el gobierno
morenista ha tenido con ciertos personajes que se aprovecharon para llegar y
después no sólo desatinar contra el proyecto que López Obrador y Claudia
Sheinbaum construyeron.
Parece que les faltó un poco de
malicia política para haber imaginado que, en algún momento, ya como
gobernadora, Mojica se pueda convertir en un Caballo de Troya, una Lilli Téllez
o un Germán Martínez Cázares que nadie termine de entender por qué llegó a
Morena y por qué le brindaron todas sus confianzas.
Parece no recuerdan el conflicto,
allá en marzo de 2016, entre la experredista y López Obrador. Ella lo tachó de
misógino cuando él la acusó de ser “enviada del presidente del PRI (Manlio
Fabio Beltrones) y del expresidente (Carlos) Salinas”.
Más allá de las candidaturas y
cargos que haya tenido -a cargo de Los Chuchos-, el reclamo de la base
morenista en Guerrero, incluso a nivel nacional, es por qué se deja pasar a
alguien con las credenciales de Mojica, por su cercanía con quienes ayer y hoy
son detractores del proyecto de la 4T.
Qué habrá pasado por la cabeza de
la dirigencia de morenista al escuchar a Bety que antes despotricaba contra el
constructor de Morena y hoy dice de él: “mi historia política no se entiende
sin la lucha que usted encabezó”.
Antes lo acusaba de autoritario,
y el día de su nombramiento, le reiteró -a quien prometió nunca se sumaría a su
proyecto-, su lealtad “a su legado, a sus principios y al pueblo que hizo
posible la transformación (…). Hoy la Cuarta Transformación tiene raíz, tiene
rumbo y continuidad, Andrés Manuel López Obrador abrió el camino”, afirmó, en
una suerte de éxtasis político, Bety Mojica Morga.
La verdad es que, su discurso, su
mensaje suena hueco, suena falso, suena chucha.
Que no le cuenten…
¿Cuántos otros tantos u otras
tantas “indeseables” se colarán? Luego no se quejen.
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