Que no le digan…
Es tiempo de defensa de la soberanía
Por Mario A. Medina
¿Por qué?
¿Por qué la acusación del gobierno de Estados Unidos contra
el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya fue precisamente en estos días? ¿Por
qué no fue antes?
¿Por qué no fue detenido en EU
cuando dijo estuvo de visita allá, el 25 de julio de 2024, fecha que coincidió
con el día de la captura de El Mayo Zambada cuando el narcotraficante, con
engaños, Joaquín Guzmán López lo entregó a las auntoridades del vecino país del
norte?
¿Por qué no se le detuvo allá?
¿Por qué si ya sabían de los nexos, -como lo acusan-, con los chapitos, de sus
“malos pasos”, no le informaron desde antes al gobierno de la presidentA,
Claudia Sheinbaum como establecen los acuerdos firmados entre ambos países?
Efectivamente no es fácil
salir a defender a un gobernador como Rocha Moya. Diversos medios de
comunicación, y no necesariamente los que no comulgan con el gobierno morenista
han advertido posibles vínculos del mandatario con el cártel de Sinaloa.
Como explicó la presidentA
Sheinbaum, la legislación mexicana señala claramente que “para solicitar a la
autoridad judicial una orden de aprehensión, se requiere presentar datos de
prueba que infieran la posibilidad de que alguna persona ha cometido un delito”.
Al mismo tiempo aceptó que “si
la autoridad competente recibe pruebas contundentes e irrefutables, conforme a
la legislación mexicana, o en su propia investigación encuentre elementos
constitutivos de un delito, deberá proceder conforme a derecho bajo nuestra
jurisdicción”.
El gobierno americano pretende
pasar como impoluto, transparente, democrático y justiciero en un acto
totalmente intervencionista.
Varios días atrás, en Sinaloa,
el embajador Ron Johnson dijo: “La corrupción que facilita el crimen y
perjudica a ambos países será investigada y procesada”; pero apenas este
jueves, en un comunicado difundido por la embajada de su pais, repitió esta frase
con un agregado, “… en todos los casos en que aplique la jurisdicción de los
Estados Unidos”. Es decir, se asumen como los polizontes del mundo.
¿Qué está advirtiendo el boina
verde, ex agente de la CIA?, quien con cinismo, en el mismo texto, habló del
compromiso de su país con “una relación bilateral fundamentada en la confianza
mutua, la responsabilidad compartida y el Estado de derecho”?
El gobierno de EU acusa “la
paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio”. En diciembre de 2025,
Donald Trump indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández quien
cumplía una larga condena por narcotráfico en EU.
Según el Departamento de
Justicia de EU y las pruebas en su juicio, el expresidente facilitó el envío de
aproximadamente 500
toneladas de cocaína a territorio estadounidense entre 2004 y
2022.
Insisto, ¿por qué no fue
antes, y sí lo fue ahora?
Es claro que la demanda de EU no es por su autoridad moral, que no la
tiene; es por su poderío que sí lo ejerce. El problema es que, sean demócratas
o republicanos, no van a aceptar nunca que alguien les alce la voz, los
enfrente, los exhiba, los contradiga.
El expresidente López Obrador
los enfrentó cuando determinó que ningún agente de la DEA, de la CIA, del FBI o
cualquier otra organización oficial de EU podría andar por México “como Juan
por su casa” como sí lo hacían en el pasado.
El corresponsal de Proceso en
EU, Jesús Esquivel, en su libro “Los Cárteles gringos”, recuerda que López
Obrador le pidió a su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, “no
quitara el dedo del renglón y exigirle al gobierno de EU que oficialmente en su
guerra contra las drogas agregara a los cárteles gringos como parte de su
responsabilidad…”.
Claro que esa decisión no le
gustó al gobierno de Trump como tampoco que, aunque por un accidente se haya
descubierto la injerencia de su administración y conocido al mismo tiempo que
el gobierno panista de Maru Campos les había abierto las puertas para operar
aquí.
Por eso, la gobernadora debe
ser juzgada como traidora a la patria. Seguramente ella debe estar pensando que
la acusación contra Rocha Moya va a ser un salvavidas que le va a permitir
salir a flote.
La panista debe leer y tener
claro la posición de la presidentA en la mañanera del jueves: “bajo ningún
motivo vamos a permitir la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero
en las decisiones que le competen exclusivamente al pueblo de México. Verdad,
justicia y defensa de la soberanía, esta es nuestra posición”.
Frente a la exigencia del
gobierno de Trump de extraditar a EU a Rocha Moya, sería interesante que México
demandara al gobierno estadunidense la entregara, para juzgarlo aquí, del
responsable que ordenó la injerencia de los agentes de la CIA que entraron
ilegalmente a México en asociación con el gobierno de Maru Campos, porque
claramente se violentaron diversas leyes federales y, desde luego, la
Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.
Por otra parte, frente a esto,
y aunque parezca un asunto populachero,
es importante que desde la nueva dirigencia de Morena se llame a cerrar
filas en torno a la presidentA que está enfrentando a la derecha que no desaprovechará
el hecho para acusar a su adminstración y a la 4T de “narco-gobierno”.
Tal vez no una concentración
multitudinaria en el Zócalo, sino toda una campaña en redes sociales y canales
de YouTube y todos los medios posibles para exhibir la intencionalidad oculta
del gobierno de Trump que no busca acabar con los grupos del narcotráfico, sino
construir una narrativa de que somos los culpables de la crisis del fentanilo.
Como documenta Esquivel en su libro: “la demanda
de EU a Méxco de parar el trasiego de drogas, y en particular el de las
sintéticas manofacturadas con fentanilo no tiene eco en las que se hace a la
inversa para taponear el maremoto de armas estadunidenses que atizan a las
cifras de homicidios entre los mexicanos”.
Y sí, frente a la injerencia,
a la intromisión, “es tiempo de defensa de la soberanía”.
Que no le cuenten…
Este domingo difícil estreno
tendrá Ariadna Montiel quien seguramente será designada por el VII Congreso
Nacional Extraordinario de Motrena como su nueva dirigente nacional. Seguro
llamará a cerrar filas en torno a la presidentA, Claudia Sheinbaum. El pronunciamiento
deberá ir aparejado con una seria autocritica por los desvíos de autoridades y
legisladores de este partido, aparejado, desde luego, con una fuerte
advertencia a los “mal portados” y dejar claro que se habrán de revisar los
perfiles de candidatos y funcionarios.
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