Díaz Ayuso, el PAN y su “noche
triste”
Que no le digan…
Por Mario A. Medina
Hay algo que reconocerle al
panismo, no han traicionaron su naturaleza conservadora, entreguista y traidora
a la patria. Ahora en pleno siglo XXI invitaron, de la mano de Ricardo Salinas
Pliego, a Isabel Diaz Ayuso, remembrando cuando los conservadores del siglo XIX
trajeron a Maximiliano de Habsburgo y a su esposa “Doña Carlota” para que nos
viniera a gobernar.
Aquellos conservadores liderados
por personajes como Lucas Alamán, Miguel Miramón, Félix María Zuluaga o Tomás
Mejía descalificaban a los liberales y a Benito Juárez por su progresismo y
laicismo. Decían amar a México y que querían “salvarlo del desorden y la
inestabilidad”, pero “abrieron la puerta a una intervención extranjera y se
arrodillaron ante una corona europea”, como bien comenta Daniel Santos Flores,
en el diario La Razón.
Lo mismo hizo hoy el panismo al
ver a la señora Díaz Ayuso, a la que, prácticamente, la entronizaron como la
salvadora del México de la Cuarta Transformación del “desorden e inestabilidad”
de un país, de un “narcoestado” -dicen ellos-, gobernado por el crimen
organizado.
Y digo que no han traicionaron su
naturaleza conservadora, entreguista y traidora a la patria porque han repetido
aquel capítulo del siglo XIX al encenderle incienso a “Doña Isabel” y homenajear
a un personaje como Hernán Cortés creyendo que las y los mexicanos íbamos
agradecer el acto y hasta festejarlo.
La madrileña no tuvo empacho de hablar
de la Conquista como un “acto de amor” y hasta con el mayor de los cinismos, repetir
aquello de que “España nos civilizó”, por lo que los y las mexicanas deberíamos
de estar agradecidos.
Pero la noche triste muy pronto se
les vino encima. En España, a Isabel Díaz Ayuso le fue como en feria. Decenas
de “cornadas” recibió la presidenta de la Comunidad de Madrid, aunque considero
su cálculo no era agradar a la izquierda de la península Ibérica, sino a su
comunidad conservadora del Partido Popular (PP) y hasta los de Vox, pero, aun
así, fracasó.
Pero lo mismo, y aún más, se le
puede reclamar al panismo que no sólo muestra ignorancia sino en el fondo
existe un desprecio del conservadurismo por el pueblo al pretender creer que
las y los mexicanos íbamos agradecer el festejarlo al conquistador y a “Doña
Isabel”.
Igual que la señora Diaz Ayuso,
el panismo tuvo su noche triste o, mejor dicho, está teniendo muchas noches y
días tristes. Desde hace ya hace muchos años, el panismo ha venido a la baja.
No sólo ha perdido identidad con su voto duro, está lejos de ser lo que fue
durante muchos años frente al priismo, una oposición valorada.
El panismo de hoy es un panismo
sin brújula, sin identidad, al grado que se le identifica con el priísmo. Hoy
cuando nos referimos al partido blanquiazul, hablamos del “PRIAN”. En el
congreso federal, en los locales, y hasta en las marchas, caminan juntos y se
visten de rosa para simular que representan a la sociedad civil. Son lo mismo.
Tal vez algunos panistas se
dieron cuenta del grave error de creer que el arrodillarse ante “Doña Isabel”,
y el haberle encendido incienso y entregarle el oro, no fue nada acertado creer
que esos actos les iban acarrear afiliaciones, votos y que, por el contrario,
la población los iba a rechazar, incluso hasta los suyos. Como fue.
Al partido azul la noche triste
se les vino encima. El que hayan traído a la madrileña bajo el patrocinio de
Ricardo Salinas Pliego, les ha costado muy caro semejante osadía. Callaron
cuando se dieron cuenta del grave error político que cometieron, aunque el
fracasado Marko, el gris, Cortés, se atrevió a decir que Díaz Ayuso “fue rehén”
de la presidentA Sheinbaum. Los hechos lo contradicen.
Sólo un dato: después de
denunciar el supuesto acoso y que cancelaba su visita a México, Díaz Ayuso se
tuvo que quedar en la Riviera Maya por, supuestamente, “falta de vuelos” a
Madrid, cuando Cancún mantiene una de las conexiones aéreas más amplias
entre México y España, con varios vuelos diarios hacia ciudades de la
Península Ibérica. A la comunidad de
Madrid regresó ella con la piel dorada de las playas mayas.
El panismo hoy muestra no sólo su
alejamiento de la población. Es un partido sin propuestas, sin estrategias para
ganarse a la gente. Viven un estado de letargo, es un partido que navega sin
rumbo, que enfrenta una crisis estructural, de liderazgo y de
falta de credibilidad y confianza.
Hoy es “estruendoso” su silencio
con el que quieren esconder esa torpe decisión, primero, de suponer que, igual
que ellos, la población iba a festejar el homenaje a Cortés y se iba, igual que
ellos, a postrar ante “Doña Isabel” Díaz Ayuso.
Con su silencio, la dirigencia y
la élite panista, después de la partida de su conquistadora, de su reina, ha de
pensar que este negro episodio quedará borrado de la lamentable historia
moderna del PAN. Pero no, quedará permanecerá por los siglos, siglos.
Que no le cuenten…
Para no olvidar. Vicente Fox,
como presidente, le dio la espalda a los pueblos y comunidades indígenas al no
aprobarse en el Congreso los acuerdos de San Andrés Larráinzar ni la propuesta
elaborada por la Comisión para la Concordia y la Pacificación (Cocopa).
Tengamos memoria de cuando el panismo fue gobierno.
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