Que no le digan…
“A como tope y lo que cueste”
Por Mario A. Medina
La reforma electoral a todas luces es apasionante. Desde
siempre lo ha sido. Por su naturaleza política genera debates álgidos.
Mi primer encuentro con el tema fue en la universidad cuando
a instancia del entonces secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles surgió
lo que conocimos como la “Loppe” (Ley Federal de Organizaciones Políticas y
Procesos Electorales). Desde aquel 1976 dicha ley ha contemplado diversas
reformas.
En estos días hemos podido conocer diversos puntos de vista
en torno a la iniciativa que la presidentA Claudia Sheinbaum Pardo hizo llegar
este miércoles a la Cámara de Diputados.
Reconozco que no soy un conocedor del tema. Lo he seguido sí,
aunque de manera, digamos, “superficial”.
Me gusta leer al profesor de la UAM Xochimilco, Javier
Santiago que, creo, ha aportado diversos análisis interesantes al tema, y no
digo que sus puntos de vista estén exentos de connotaciones políticas, es
normal, pero entiendo que como presidente que fue del Instituto Electoral del
Distrito Federal (IEDF) (1999-206) y por su naturaleza de profesor aporta
aspectos académicos interesantes.
No he de tratar aquí, talantes “técnicos” de la reforma;
pretendo atender una de las partes de la discusión que en las últimas semanas
hemos leído y escuchado en torno a esta.
Me refiero a la “rebelión” de los dos aliados de Morena, es
decir, al Partido Verde Ecologista de México (PV) y al Partido del Trabajo
(PT). Dos partidos disímbolos ideológicamente. Sin embargo, ambos están
marcados por sus “mafias” sempiternas que se niegan a dejar el “hueso” que les
ha permitido ser dirigentes de esos partidos, además de diputados o senadores
de Representación Proporcional.
Coincido con la profesora Viri Ríos que el “pragmatismo” de
Morena en 2018, 2022 y 2024 para ganar la mayoría, ahora “le cobra factura”. El
PV como el PT se han “rebelado”, pues se consideran indispensables para que el
partido guinda tenga mayoría calificada en las dos cámaras.
Uno y otro partido están leyendo mal el escenario electoral.
Se creen imprescindibles para que el segundo piso de la Cuarta Transformación
siga todo poderoso.
Hay quien supone que el error del partido en el poder fue no
haber negociado con el Verde y el PT; no coincido; sí sucedió; tan es así que
uno de los compromisos de campaña de la presidenta CS de desaparecer los
plurinominales no ocurrió.
Los plurinominales siguen, pero no partir de una lista
palomeada por las dirigencias burócratas de los partidos quienes decidían los
primeros lugares de las listas. Ahora quien esté en esa lista deberá hacer
campaña y ganar con el voto ciudadano.
De los 200 plurinominales, cien serían los “mejores segundos
lugares” y el resto llegará por votación directa.
La reducción del gasto a los partidos, a las campañas y la
modificación a la forma de asignar los plurinominales son de los aspectos
fundamentales por lo que el Verde y PT amenazan que no aprobarán la reforma; postura
similar la tienen el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano.
Como he señalado, el Verde y el PT están leyendo mal el
escenario político-electoral. Quieren creer que sus “éxitos” electorales tiene
que ver con su reputación política. No es así.
El “éxito” de tener nutridos grupos parlamentarios tuvo que
ver con alianza que alcanzaron con Morena; por el arrastre, primero, de Andrés
Manuel López Obrador y luego, por la “estrella” de Claudia Sheinbaum, y no
porque quienes votaron por ellos estuvieron convencidos de sus proyectos
partidarios y de sus candidatos.
Otro aspecto fundamental que al parecer no tienen en el radar,
es el grado de aceptación que entre la población alcanza la presidentA. De
saberse aprovechar, podrían motivar a quienes han votado por el PV y por el PT a
sufragar por los y las candidatas de Morena. Si deciden ir en contra de la
iniciativa, los derrotados serán estos dos partidos y la ganadora, la
presidentA.
Seguramente hubo un momento que sí se preocupó, lo mismo su equipo por el ultimátum
del Verde y el PT que celebraron PRI y PAN.
Fue claro, sin embargo, que después de varias negociaciones y
tras la negativa de los dos partidos a aceptar la propuesta de reforma
constitucional, la presidenta pudo haber dicho: “¡Basta!”
Seguramente ella pidió un estudio de posibles escenarios con
y sin ambos partidos en alianza y se percataron que, si Morena va solo, y con
una buena campaña no les son muy necesarios y que, inclusive, podrían, alcanzar
la mayoría calificada.
Aunque legisladores de Morena, como Leonel Godoy, presidente
de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales de la Cámara de
Diputados tiene la tarea de convencer a los grupos parlamentarios del PV y PT
de las virtudes de la reforma y que la apoyen -mientras Ricardo Moreal dice:
“son aliados, no incondicionales”, o sea, le vale-, la presidentA decidió dar
el paso de prescindir de ambos partidos y ante el chantaje, y tras el análisis
de los pros y los contras, pudo haber dicho: "¡Vamos solos; a como tope y
lo que cueste!” (políticamente).
Que no le cuenten…
Qué “chistosos” son muchos medios de comunicación,
articulistas y columnistas que reclaman “libertad de prensa”. ¿Por qué callan?,
¿por qué evitan hablar del reportaje de SinEmbargo?, el de “La Mansión Dorada”
de la gobernadora panista, Maru Campos. Una
“casita” que “luce mármol y hasta oro, sobre un terreno de 31.7 millones pesos”.
¿Por qué lo esconden? ¿Sólo por ser un trabajo de SinEmbargo? ¿O porque hay
muchos otros intereses? Entonces, ¿dónde está el derecho a la libertad de
prensa que tanto reclaman?
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