EL IFE opaco de Luis Carlos Ugalde
Para Contar
Arturo Zárate Vite
En
la etapa de Luis Carlos Ugalde como presidente del Instituto Federal Electoral
(ahora Instituto Nacional Electoral) se hizo todo lo posible para esconder la
información sobre los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos
políticos. El IFE siempre negó que tuviera esa información.
Hubo
necesidad de recurrir a la sala superior del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación que presidía Leonel Castillo. Por unanimidad, después
de casi dos años de estar litigando, el tribunal electoral ordenó al IFE
responder a la solicitud de transparencia.
Se
comprobó que la información existía en los archivos del instituto y no podía
ocultarse porque era obvio que el dinero para pagarle a los líderes partidistas
salía del erario.
Además,
se dejó en claro que los partidos son “entes públicos” y como tales están
obligados a transparentarse, sobre todo por lo que se refiere a los recursos
que utilizan para el financiamiento.
El
IFE de Ugalde, que encabezó la organización de una de las elecciones más
controvertidas del país, por la falta de equidad y la intromisión del gobierno
en turno para favorecer a su candidato al que no le importó ganar de esa
manera, “haiga sido como haiga sido”, a regañadientes dio la información.
El
mismo Ugalde que ahora se cree sabiondo y con autoridad para calificar o
descalificar lo que se hace en materia electoral, presidió ese instituto que
pecó de opacidad.
Quizás
por eso ahora le resultaría complicado reconocer las ventajas que tiene la
propuesta para reformar la Ley General de Partidos Políticos, para
transparentarlos de los pies a la cabeza, para saber el origen y destino de
cada peso que reciben del erario las organizaciones políticas.
Clave
para la transparencia que nunca se pierda de vista que es dinero que aporta el
pueblo vía pago de impuestos.
Con
la propuesta, de ser aprobada por el poder legislativo, mira a lo que estarían
obligados los partidos.
1.-Cada
tres meses informarían en su portal lo que ganan los dirigentes y trabajadores
en general de la organización.
2.-Transparentarían
los recursos desde su origen, camino o curso que sigan y su destino.
3.-Administrarían
los recursos públicos y privados mediante cuentas bancarias registradas ante el
INE, no manejarían efectivo.
4.-Solo
recibirían aportaciones de personas, físicas o morales, plenamente
identificadas.
5.-Tendrían
prohibido operar con recursos, bienes o servicios de actividades ilícitas o de
origen no comprobable.
6.-El
INE podría acceder al sistema financiero nacional para conocer a detalle el
comportamiento de los partidos.
La
historia demuestra que los partidos no son admiradores de la transparencia, no
les gusta transparentarse, aunque en público los dirigentes presuman que son
como una caja de cristal.
Apenas
se conoció la propuesta aludida, se le preguntó a Jorge Romero, presidente del
PAN, sobre los sueldos de los dirigentes. De inmediato respondió que eso no era
ninguna novedad porque la información ya está en los portales.
Quien
le preguntaba le hizo ver que había inconsistencias en los montos, cosa que no
pudo negar Romero.
Es
una pequeña muestra de lo que acostumbran los partidos, la transparencia no los
distingue como tampoco distinguió a Ugalde cuando su IFE puso resistencia para
dar información sobre los sueldos.
La
iniciativa de ahora, según la exposición de motivos, está sustentada en los
principios de legalidad, transparencia, rendición de cuentas y trazabilidad que
aplican para todo ente u organismo que es financiado con recursos públicos.
Con
dicha iniciativa, nadie de los trabajadores de los partidos, desde dirigentes
para bajo, podría recibir un sueldo mensual, financiado con recursos públicos,
superior a mil 100 UMAS (Unidad de Medida y Actualización).
Quiere
decir, considerando que una UMA vale 117.31 pesos, nadie podría ganar más de
129 mil 42 pesos un centavo.
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