Que no le
digan…
*Una pesadilla a ocho columnas*
Por Mario
A. Medina
El
pasado miércoles me llegó una nota de Sociedad Noticias: “Brugada propone
acuerdo mediático para «bajarle» a la nota roja”. No lo podía creer. Me dije:
“Es una fake news”. Quise comprobar mi deseo oculto, que fuera una mentira,
pero no. No era día de los santos inocentes.
Googleé.
De inmediato se asomaron por la pantalla de mi computadora un montón de notas
que echaban abajo mi deseo de que no fuera cierto lo dicho por la jefa de
Gobierno de la Ciudad de México.
*El
Universal*:
“Sugiere Brugada un acuerdo con los medios de comunicación; pide bajarle a la
nota roja porque elevan la percepción de inseguridad”. *La Jornada*:
Busca Brugada gran acuerdo con medios para que “le bajen a la nota roja”. *Proceso*:
Brugada pide a medios “bajarle a la nota roja” para reducir la percepción de
inseguridad, *Milenio*: Brugada propone “bajarle a la nota roja” para
mejorar percepción de inseguridad en CdMx. No era una feke news.
“Pero
¿cómo es posible que haya hecho semejante propuesta? ¡No es posible!”, troné. “¿Qué
ya se le olvidaron todas las veces que el expresidente Andrés Manuel López
Obrador y ahora la presidentA Claudia Sheinbaum, criticaron los intentos de los
gobiernos priístas y panistas de querer esconder los problemas de inseguridad
en convenios vergonzosos con los dueños de los medios de comunicación”?
En
diferentes momentos de su mandato, López Obrador “reprochó” los acuerdos entre el
gobierno panista -a solicitud de Felipe Calderón- y 715 medios de comunicación
acordaron una estrategia para unificar criterios editoriales para autorregular
sus contenidos. En pocas palabras, que los noticieros de televisión, radio,
medios escritos, “le bajara a la nota roja” o, mejor dicho, no se informara de
la guerra de Calderón y sus consecuencias.
En
noviembre pasado, durante un encuentro con la Cámara de la Industria de la
Radio y la Televisión (CIRT), la presidentA Sheinbaum dijo: “La libertad no se
defiende cerrando espacios, sino abriéndolos”. Lo ha reiterado poniendo el
ejemplo, dándole, en las mañaneras, voz a medios que no comulgan con su
gobierno y que, incluso, maximizan hechos, por ejemplo, relativos a la
inseguridad del país.
Los
ha llamado, sí, a ejercer la libertad de expresión con “responsabilidad”.
Ese
mismo día, regresé a mi casa con ese amargo sabor de boca por haber leído y
confirmado que la jefa de Gobierno sí había dicho eso de “bajarle a la nota
roja”, a pesar de que trató de desmentirse a sí misma, cuando buscó negar que
hubiera planteado un acuerdo con los medios sobre situaciones de inseguridad en
la capital del país y que publican de manera destacada y sensacionalista.
Propuso,
supongo como un acto de rectificación, “un diálogo con medios, especialistas y
sociedad civil sobre la función social del periodismo y la ética informativa”.
Habló de que en la Ciudad de México “no habrá censura ni pactos de silencio,
sino un debate abierto". Muy bien, pero la pifia ya se había cometido.
Fui
a la cama con esa incomodidad de que una luchadora social como ella haya hecho
semejante propuesta, lo que seguramente provocó en mí un sueño, no diría “medio
raro”, pero…
Se
dice que Alfred Hitchcock resumía su filosofía cinematográfica: “el verdadero
miedo no nace de lo explícito, sino de lo que la mente del espectador es capaz
de imaginar” que “inspirado por Edgar Allan Poe y el expresionismo alemán,
Hitchcock creía que el verdadero miedo nacía de la anticipación, no del impacto
visual”, ha destacado Anibal Mújica en una publicación llamada “Cuentos
extraños”.
Caí
en un sueño -supongo profundo-. Estaba frente a un televisor, de los viejos de
cinescopio, de bulbos. En la pantalla se veía cientos de puntitos grises y
blancos acompañados de un sonido constante: ssssssssssss.
De
pronto se abrió la imagen, un closep up me permitió ver al conductor estrella
de la televisora del Ajusco tomar partido a favor de no informar sobre la nota
roja. “Los medios debemos condenar y rechazar la violencia motivada por la
delincuencia organizada, enfatizar el impacto negativo que tiene en la
población y fomentar la conciencia social".
Tocó
turno a un columnista que ya no trabaja para la televisora de avenida
Chapultepec: "Los medios de comunicación aquí presentes, televisoras,
grupos de radios, periódicos, revistas, portales de internet anunciamos que
hemos llegado a un acuerdo para responder a esta situación que desprotege no
solo a los periodistas, sino a la sociedad entera”.
Luego
como flashazos veía y escuchaba a Carlos Loret, Javier Alatorre, Óscar Mario
Beteta, José Cárdenas, Leonardo Kurzio, Jorge Fernández Menéndez, Ciro Gómez
Leyva, Pedro Ferriz de Con, Joaquín López Dóriga, Adriana Pérez Cañedo, Carlos
Puig, Iñaki Manero y Denisse Maerker en sus espacios informativos dar a conocer
el contenido del acuerdo; las notas se acompañaban con la imagen de Brugada
firmando el acuerdo y los aplausos de los dueños y directivos de medios: Olegario
Vázquez Aldir, Ricardo Salinas Pliego, Emilio Azcárra Jean y muchos más.
Un
“nooooooooooo” me despertó. Fue mi grito aterrador que me hizo despertar y voltear
a la pantalla de mi Roku que mi Alexa encendió sin que le diera la orden. Ese
sueño Hitchcocktenco se parecía aquel, “El día que los medios de comunicación
callaron ante la violencia del sexenio de Felipe Calderón”.
Noooooooo.
Una pesadilla a ocho columnas.
Que
no le cuenten…
Pues
sí, sí lo dijo. El problema es querer negar lo que está grabado en piedra, o
digamos en audios y videos. Los señalamientos son muchos, no era para menos. El
asunto es que hoy, muchos de los que tocan el tema pretenden no mencionar, que
se olvide lo que ocurrió aquel 24 de marzo de 2011: un “pacto de silencio”,
una “rendición de la prensa ante el poder”. Se les olvida -claro, a
propósito, cómo aplaudieron a rabiar.
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