Que no le digan…
Incapaces como Corina
Mario A. Medina
Tras la acción para secuestrar al
presidente de Venezuela Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y llevarlos
a Estados Unidos para enjuiciarlos por presuntos cargos de narcoterrorismo, la
derecha de ese país, la latinoamericana y, desde luego, la mexicana, celebró la
acción del gobierno de Donald Trump.
No se dejaron esperar un
sinnúmero de mensajes por la red social X donde aplaudían la acción
injerencista. Mandatarios de gobiernos derechistas en América Latina como
Javier Milei en Argentina; Daniel Bukele en El Salvador; Daniel Novoa en
Ecuador, entre otros, aplaudieron el secuestro.
Igual, otros tantos dirigentes de
la derecha latinoamericana hicieron lo propio, lo mismo que opinadores. No
cabían del entusiasmo. “¡Por fin! el gobierno del dictador” había caído,
gritaban a los cuatro vientos; mientras que otros, en sus “análisis” buscaban
darle la razón a Trump del porqué del secuestro de Maduro y enjuiciarlo en
Nueva York: “Por una Venezuela democrática”, argüían.
“Saludamos la caída de una
dictadura narco terrorista y comunista (…); la captura de Nicolás
Maduro debe servir de lección para México y los países de la
región”, escribió en su cuenta de X el dirigente del PRI, Alejandro Moreno,
mientras que el panista Jorge Romero justificaba la operación: “…es
consecuencia de una narcotiranía que abandonó la democracia para convertirse en
una red criminal vinculada al narcotráfico …”.
Mientras que la senadora Lilli
Téllez, además de celebrar la detención, advertía: “es un golpe para sus
cómplices en Mexico y una esperanza para nuestro país”.
Margarita Zavala, igual,
justificó la intervención estadunidense: “utilizó (Trump) todos los medios
legales y pacíficos para quitar al dictador” y, por el contrario, acusó:
“Maduro fue quien violentó primero el derecho internacional”.
Al revisar la red social X, pude
encontrar decenas de expresiones de júbilo que respaldaban lo dicho por los
políticos y articulistas que repetían a Trump. “Maduro es un narco terrorista”;
“comanda el Cártel de Los Soles”.
Horas después del secuestro del
presidente Maduro y su esposa, Trump le dio una patada en el trasero a María
Corina Machado, dirigente opositora en Venezuela. La declaró incapaz: “creo que
sería muy difícil para ella ser la líder”, no tiene el apoyo ni el respeto
dentro del país”, le sorrajó Trump en la cara.
A pesar del desprecio, Corina se
arrastró aún más. Anunció que quería “compartir su premio Nobel con Donald
Trump por las ´valientes acciones´ del presidente de EU que condujeron a la
captura de Nicolás Maduro”.
La oposición festinó que EU
habría de gobernar el país sudamericano, pero no. Delcy Rodríguez juramentó
-dos días después del secuestro- como presidenta encargada, y la Asamblea
Nacional (Congreso) comenzó una nueva legislatura que debe de durar hasta 2031.
El aparato político-administrativo chavista quedó intacto.
Más aun, el propio Trump ha
considerado que no habrá elecciones en el corto plazo. Del festejo al
desconcierto ha pasado la derecha venezolana, la internacional y la mexicana
que volvieron a recibir otro revés.
Ahora bien, habrá que recordar
que durante este primer año de gobierno de la presidentA Claudia Sheinbaum y
aún antes, en el del presidente Andrés Manuel López Obrador, los grupos
conservadores se esforzaron en repetir dos palabras: narco presidente o narco
presidenta y narco gobierno para reforzar la versión mentirosa, tramposa y
electorera de Trump que a México lo controla el narcotráfico.
Y es que, después de que el
Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró la afirmación en la acusación
contra Maduro que el “Cártel de Los Soles de Venezuela es un grupo real”, o sea,
que es un invento, como publicó el martes pasado The New York Times, Trump los
dejó en ridículo.
La derecha política y mediática mexicana
simplemente no ha podido mostrar una prueba fehaciente de una relación entre
políticos de la 4T, el Cártel de Sinaloa y el de Los Soles como imputan. Cuando
se acusa a Maduro de brindar protección diplomática a narco vuelos que salían
de México, aquello ocurrió entre 2006 y 2008 en el gobierno de Felipe Calderón
y no en el de López Obrador como se quiere hacer creer y que el de México es un
“narco gobierno”.
Así como Trump consideró a la
opositora María Corina Machado como incapaz, de no tener apoyo ni respeto en su
país, la derecha mexicana ha confirmado también su incapacidad para liderear a
las y los mexicanos.
Su cuento de que “México va a ser
como Venezuela” está más que desgastado, y es objeto de burla, de guaza.
Les ha faltado imaginación,
argumentos y un proyecto de gobierno que construya empatía con la sociedad; que
se muestren realmente como agentes de cambio; un cambio que no tenga que ver
con el pasado corrupto y neoliberal, y no sólo repita mentiras por miles para
ganarse a la población.
Triste es el papel que están
jugando aquí los “Huertas” modernos como el de Corina, de traidores, que ven
como su última y única oportunidad -porque se saben perdedores electoralmente-,
que el Tío Sam se meta a nuestro país en una expedición punitiva e imponga la
banda presidencial a uno o a una de ellas y vuelvan a Palacio Nacional al poder.
Han de estar buscando una cita
con algún personero de Trump para ofrecerle regresar a los tiempos de Calderón,
de Peña Nieto, y revivir sus leyes privatizadoras, borrar las reformas de la 4T
y ponerse, desde luego, “a sus órdenes jefe”.
Pero no deben olvidar, como ya lo
sabe Corina, “Roma no paga traidores”; como ya, también lo supo la señora, su
deslealtad a Venezuela, no será recompensada con Miraflores.
Que no le cuenten…
Frente a la incapacidad de la
oposición prianista, para este lunes 13, el salinismo anuncia: “La Aurora de
México”, “información para decidir en libertad”. Un medio de comunicación que tendrá
como objetivo, más que claro, reposicionarse, ocupar el espacio que perdieron,
tras la derrota que les propinó el proyecto de la 4T en 2018. Con sus textos
“sesudos” pretenden tirar línea, hacerle la guerra al gobierno, desde luego,
recuperar el poder.
Entre muchos colaboradores que se
anuncia participarán están, el peón de toda la vida, el que le hace el trabajo
sucio en los medios a Carlos Salinas y sobrino de Augusto Pinochet, Pablo
Hiriart, José Carreño Carlón, Otto Granados, Julián Andrade; Aurelio Nuño, Francisco
Graue, Alberto Baz Baz, Lía limón, Roberto Gil Zuarth, Claudia Ruiz Massieu.
Todos salinistas. “Pura fina persona”.
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