ASPIRACIONES DE UN DICTADOR
DE NORTE A SUR
Abigail A. Correa Cisneros
Cualquier cosa que sale de la Casa Blanca parece chiste. Los disparates del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y sus simpatizantes superan cada día lo absurdo y su comportamiento preocupa. El mundo vive una constante amenaza desde que Trump regresó al poder, un día por la desestabilidad económica y al otro por la posibilidad de una invasión, de un conflicto bélico, de violaciones a los derechos humanos contra ciudadanos estadunidenses y migrantes.
Qué absurda resulta su aspiración al Premio Nobel
de la Paz e igual de ridículo es que lo nominara el Primer Ministro de Israel,
Benjamín Netanyahu, por promover la paz en Medio Oriente y otros conflictos,
como la guerra entre Rusia y Ucrania.
Es el colmo su aspiración, pero nada raro que lo nominen sus similares; que le otorgaran el reconocimiento sería vanagloriar a gobiernos represores en el siglo 21. Recién dijo que enviará armas de alta gama a la OTAN en apoyo a Ucrania y amenazó con aranceles de cien por ciento a Rusia. El mes pasado, en la cumbre del organismo consiguió que los países miembros elevaran su gasto militar hasta cinco por ciento del Producto Interno Bruto, con lo que en lugar de promover la paz y que cada una de esas naciones inviertan más en servicios sociales, intensifica los conflictos existentes, por otra parte, también se ha expuesto un riesgo de corrupción en del gasto militar.
En el mismo
sentido, a principio de mes logró impulsar un paquete presupuestario y fiscal
que presionará más a los estadounidenses, este afecta al programa Medicaid,
dejando sin cobertura médica al cerca de 11.8 millones de ciudadanos, también restringe
el acceso al SNAP, un programa de asistencia alimentaria, afectando a cerca de
dos millones de infantes, entre otros recortes que afectan a la población.
Además, intensifica la persecución contra migrantes, dotando de más presupuesto
al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés)
y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en
inglés).
El presidente de Estados Unidos debería estar en el foco de atención por impulsar la creación de campos de concentración. El modelo de cárcel que presumen con el nuevo Alcatraz es una constante violación a los derechos humanos de migrantes, principales objetivos del gobierno estadunidense, quienes son cazados por delincuentes, comenzando por el presidente, declarado culpable de delitos de fraude y de abuso sexual. Observadores acudieron a las instalaciones en Florida para constar el infierno.
Las condiciones son de
hacinamiento, calor de hasta 40 grados centígrados y humedad de 90 por ciento,
lo que lo hace insoportable, sin agua, mucho menos comida, si acaso la hay es
en mal estado, viven entre excremento sin siquiera productos para la propia
higiene; pero el Estado afirma que las condiciones cumplen con los
requerimientos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró que
Alligator Alcatraz tiene “estándares más elevados” que prisiones donde están
ciudadanos estadounidenses.
Los mismos que nominan a Trump al Premio Nobel de la Paz,
planean la creación de un campo de concentración, considerado así por muchos,
aunque quienes lo planean le digan “ciudad humanitaria”, ahí pretenden
concentrar a cerca de dos millones de palestinos desplazados por la destrucción
en Gaza. Junto con el gobierno de Donald Trump atentan contra la vida de
millones de personas en el territorio donde presume de impulsar la paz, a
través de organizaciones como la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus
siglas en inglés), respaldada por el gobierno estadunidense, supuestamente distribuyen
comida y ayudan a los sobrevivientes de una masacre, cuando la realidad es que son
fachadas para ocultar el exterminio de un pueblo.
DESDE EL CENTRO
Nueva acusación de la titular del Departamento de Justicia y
fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, contra los migrantes, dice que son
aliados de los cárteles mexicanos y los culpó por la presencia del fentanilo y
metanfetamina en su país. Con estos señalamientos intentan justificar ante el
mundo las redadas masivas que son el día a día, en las que han detenido a 59
mil personas, 47 por ciento sin contar con algún delito.
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