Las pasiones de Miles Davis… Por Glen Rodrigo Magaña / HOMO ESPACIOS La genialidad que revolucionó el sonido del siglo XX exigía otras válvulas de escape cuando la trompeta no era suficiente: los trazos afro sobre un lienzo, la disciplina del cuadrilátero y la sazón de la cocina umami, formaron parte de las aficiones del célebre Miles Davis. Detestaba la palabra "jazz", repudiándola como una etiqueta racista de la industria discográfica para exigir, en su lugar, lo que él denominaba "Música Social". Las obsesiones privadas de Miles revelan la anatomía de un mito que esculpió su vanguardia entre ganchos, pinceladas y platillos de la “soul food” afroamericana. Dentro del Gleason's Gym de Nueva York, el legendario trompetista encontró la métrica perfecta para su improvisación rítmica, entrenando religiosamente y absorbiendo la brutal elegancia del combate cuerpo a cuerpo. El boxeo dejó de ser un simple fanatismo para transformarse en una extensión anatómica de su...